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Origen de los vascos: El Arbol de Guernica

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Insertado por Merlin en fecha February 04, 19102 at 16:13:35:

En respuesta a: Falta de rigor en las comparaciones entre el bereber y el euskara insertado por Ekhaitz Arrikibar en fecha January 26, 19102 at 11:28:37:

He leído con gran interés la historia vasca de este foro y todas las respuestas.
Dejando a un lado la inevitable basura presente en todos los foros públicos, lo que aquí he encontrado sobre la cuestión vasca, además del particular interés de la tésis que se expone, es tambien lo más completo, documentado, clarificador y fiable que he encontrado en internet y, me atrevería a decir que tambien fuera.

Como pasa el tiempo y no aparece la esperada réplica de Don Iñigo a Languialak, me atrevo a darla yo, porque eso no le privará de usar su oportunidad cuando le interese. De su aportación en particular (me refiero a Languialak) me ha parecido de interés que haya puesto de manifiesto la raíz latina de muchas palabras que se vienen presentando como vascas, porque si hay algo claro es que el euskera no es lengua de raiz latina ni indoeuropea. En contraste, lo que más me ha extrañado es su completo silencio acerca del origen etimológico de los vocablos vascos más directamente involucrados con sus raices étnico-culturales, es decir, los que denominan los elementos del grupo familiar, medios de vida, útiles o indumentaria tradicional. No parece coherente esta omisión ni con el título que le ha dado a su exposición ni con su contenido.

El título en particular me dió a entender que encontraría algun análisis de rigor sobre el origen etimológico de al menos las dos palabras vascas destacadas en este foro, “haren” y “burka”, sobre las que no he podido encontrar ningún estudio que explique su coincidencia tanto nominal como de significado, con los mismos vocablos de los grupos étnicos camíticos de las tierras de Oriente y el norte de Africa.

Aunque en España, por las obvias limitaciones del entorno cultural ninguno de estos dos vocablos ha podido alcanzar la praxis social de sus territorios de origen, lo cierto es que su significado coincide exactamente con el que tiene en esas poblaciones de cultura morisca. La palabra vasca burko-a (la diferencia o-a no existe en las lenguas de procedencia) para referirse a lo que esta en o sobre la cabeza, es plenamente coincidente con su significado morisco y lo mismo es aplicable al vocablo “haren” que en vasco sirve para denominar lo que es propiedad exclusiva del hombre “lo que pertenece al hombre” o “es propio del hombre”; las connotaciones culturales de estos dos términos son tan singulares y específicas de una determinada cultura, que por sí solas establecen el origen étnico cultural de los vascos, a la vez que explican su aislamiento y hostilidad hacia los pueblos célticos franco-españoles del entorno en el que establecieron sus asentamientos, pero lo mismo puede decirse de la lengua y los nombres genuinamente vascos, como ejemplo el conocido nombre de Ibarreche, cuyo origen etimológico evidente es Ibn Rachid, todo lo cual explica sin duda el odio que aún persiste en vascos de origen hacia España y los españoles. Incluso en los albores del SXX las propias palabras de Sabino Arana delataban su procedencia cultural cuando expresaba la extrema repugnancia que producía a los vascos nuestra tradicional costumbre de bailar en público con nuestra mujeres, fiel continuación de las de nuestros ancestros celtas, que los vascos consideraban tan indecentes como atestiguó el lider espiritual del nacionalismo vasco en los siguientes términos:

“ al norte de Marruecos hay un pueblo cuyos bailes peculiares son indecentes hasta la fetidez, y que al norte de este segundo pueblo hay otro cuyas danzas nacionales son honestas y decorosas hasta la perfección; y entonces no les chocaría que el alcalde de un pueblo euskeriano prohibiese bailar al uso maketo, como es el hacerlo abrazado asquerosamente a la pareja, para restaurar en su lugar el baile nacional de euskeria.” (Sabino Arana)

Es claro que tan exagerada repugnancia a nuestra tradición de bailar con nuestras mujeres no pertenece a nuestra cultura, pues esa marginación de las mujeres es más propia de la cultura oriental (ver Intelligentzia Critica de Pierre Bourdieu sobre la Cabilia berebere) que las excluye de los actos públicos e incluso las oculta desde la cabeza (burka-o en vasco) a los pies; y por lo que respecta al muy virtuoso baile nacional de euskeria que tanto ensalzaba Arana, se trata simplemente de una modalidad versionada de nuestra jota castellana que en la versión vasca bailan solo los hombres mientras los espectadores adoptan la posición de firmes y el semblante serio o incluso severo, mas propio para nosotros de una ceremonia entre fúnebre y militar que del ambiente festivo y alegre de nuestros bailes tradicionales. Por lo demas, on muy recientes las aportaciones vascas a estos bailes, como el pronunciado alzado de piernas de los danzarines, al que poco a poco se van incorporando danzarinas por la necesidad de conciliar esta modalidad de baile con la pujante ola de reivindicación feminista, con un resultado un tanto dudoso para una danza de féminas que se supone tradicional. Es tambien genuina aportación vasca el sobredimensionado de la tipica boina de los paisanos españoles del Celtico *benno- (tope, copa), en Irlandes beann, binn y en Escoces bunnet, español boina, que los vascos llaman chapela, diminutivo castellano de capa, como el capelo sombrero de los cardenales y capilla o capella en gallego, recinto donde se guardaba como reliquia un trozo de la capa del santo guerrero San Martin de Tours y Capella poblacion de Galicia Concello de Redondela en alusión a la capilla situada en el Alto de la Encarnacion, por donde transcurria el Camino Real.

Por lo que respecta a la explicación que nos ofrece Ekhaitz Arrikibar, sobre el posible origen del vasco, situándolo en el área de la Aquitania en perfecta sintonía con la versión oficialista del nacionalismo vasco, no pasa de ser otro desideratum de esa corriente política, pues siendo la Aquitania la extensión natural y contigua de las restantes áreas pirenaica, y la similar orografía de la zona pirenaica aquitana, (que además fué española hasta el S XVII), ofrecía a los vascos las mismas características que requeria su forma de vida, facilitándoles el refugio natural que necesitaban tras sus incursiones de saqueo y su consecuente aislamiento de las poblaciones del entorno. En un área tan reducida, la hipótesis de que los de un lado de la actual frontera provienen del otro es un argumento fútil, pues vale de igual modo para explicar la procedencia inversa. El origen de la población vasca a uno y otro lado del Pirineo es obviamente el mismo por eso decir que los de un lado de la frontera vienen del otro lado, no explica nada. Lo que ha de explicarse es el origen de los vascos asentados a ambos lados.
Resultaría completamente estéril perder el tiempo rebatiendo teorías tan infantiles y endebles como esta “teoría aquitana”, sino fuera porque con éstos y otros argumentos similares, se alimenta hoy día la anacrónica endogamia del nacionalismo vasco.

Volviendo a la exposición de Ekhaitz Arrikibar, éste le reprocha a Don Iñigo, (el autor de la Historia del Pueblo Vasco de este foro), que haya renegado de sus ancestros. Yo más bien he percibido lo contrario, Don Iñigo no sólo no reniega de sus ancestros celtiberos, sino que los defiende y reivindica como propios y lo único que rechaza con rotundidad es que le apliquen los de los vascos, y aquí es donde yo más me he identificado con sus razonamientos. Lo que reclama Don Iñigo a mi entender, es que cada cultura soporte sus propios orígenes y por eso pone de manifiesto que la lengua vasca es tan extraña a su cultura indoeuropea, como similar a la berebere y exclusiva de los vascos. Su exposición deja claro que los ancestros de los antiguos y actuales alaveses, guipuzcoanos, vizcaínos y navarros, no fueron los vascos sino los celtas ibéricos de las distintos clanes o tribus descritas y situadas geográficamente por las crónicas históricas en los solares cantabros que hoy, por imposición política, apellidan Pais Vasco por la presencia, ya mayoritaria, de población de origen vasco. Para avalar sus orígenes no-vascos Don Iñigo aporta las correspondientes citas de los eventos históricos relevantes desde las épocas más remotas, ofreciendo como la prueba mas irrefutable de que sus antepasados nunca incorporaron la cultura de los vascos, el hecho evidente del actual legado céltico de su lengua castellana y de todas sus costumbres e instituciones mantenidas hasta hoy, cuando se nos ha impuesto el aprendizaje y uso de la lengua vasca. Solo hay que recordar el himno que cantaba la población en esta parte de la cantabria vasconizada, por supuesto en su lengua propia: ''Jamás las montañas - del cántabro fiero - audaz extranjero - pudo conquistar ''
Sea cual sea el punto exacto de procedencia de los vascos en el área territorial arabigo-oriental en la que se encuentra su parentesco étnico y linguistico, las diferencias entre vascos y célticos son radicales por lo que ni pueden ni deben confundirse los ancestros de unos y otros y menos aún, tratar de identificarlos como estan haciendo hoy los nacionalistas vascos.

Es cierto que el vasco, con mayor o menor velocidad o intensidad, ha ido asimilando y adoptando la cultura española paulatinamente a partir del S-XV en todas sus manifestaciones y actividades, hasta el punto de que hoy prácticamente no conservan ninguna costumbre propia, pero ello no es óbice para que se pierda de vista la diferencia radical que separa los orígenes étnico-culturales de ambos pueblos, que a los vascos interesa confundir para buscar una justificación a las reivindicaciones territoriales que plantean sobre los solares propios de los descendientes de los celtiberos alaveses y vizcaínos, étnica y culturalmente españoles, no en vano fueron los marinos cántabros vizcaínos quienes en el S XIV representando a su "nacion española" en Brujas, instalaron su Hansa o Hermandad de la marisma y comenzaron a fabricar sus barcos en los astilleros, bajo el emblema de los lobos, que es lo que significa Lopez, del linaje de Don Diego Lopez de Haro, a quien la Corona otorgó en régimen de herencia el gobierno de uno de sus dominios mas apreciados para restaurar la Hispania rota despues del 711 por la invasion islámica. Los lobos del emblema de los marinos cantabros que aparecen en el escudo de Castro Urdiales (Castrum Uardulies o Castro de los Vardulos) al lado del Roble, como el Arbol de Guernica, signo de identidad de sus ancestros cántabros y por ello españoles, por esto mismo, poco despues, los barcos catalanes y valencianos se unieron a esta flota que dos veces al año cruzaba el Golfo de Vizcaya rumbo a Brujas para participar en aquel comercio, pues Pedro "El Ceremonioso" Rey de Aragón, así lo pidió a su yerno Juan de Castilla razonándole que ' tambien sus subditos son españoles '. El propio nombre Guernica o Gernika, sin traducción posible en vasco, acredita por el contrario su ascendencia celtibera, pues su etimologia parte de la raiz española Kern (cuerno) por su probable dedicación, como lugar sagrado o Tirikantan (senado) al dios celta Kernunos o Cernunnos (Cornudo), da el nombre Kuernica, que comparte la localidad cantabra de Kaórnica o Karneka, hoy evolucionado en Cabuerniga, registrado en la alta edad media en la Carta-puebla o Fuero de Brañosera del año 824 donde se nombraba a sus habitantes Cornecanos: "et per illa foze via qua discurrunt Asturianos et Cornecanos" (y por la hoz por la que discurre el camino de asturianos y cornecanos) y luego registrado como Kaornega en el Cartulario de Covarrubias del año 978: "In Kaornega, illo monasterio Sancti Fructuosi que vocintant illa Mina". Comparten este mismo nombre otras localdades como Carnota en La Coruña, del antiguo condado de Cornatum; el famoso bosque sagrado Carnutes, poblado de robles donde se reunían los druidas galos cada año; Carnac en Bretaña; Cornualles en Inglaterra; y el prolífico sufijo adjetivante celtibero ika de Guern-ica, como en Altica, Caelica, Argamonica, Desica, Plandica (Lara de Los Infantes); Ammica, Auelica (Cuenca); Carica, Medutica (Guadalajara); Sentica (Villahoz), Jaca (Higienica, saludable) o, tambien en la Galia Aremorica; etc., todo ello confirmado por el propio nombre del dios roble de los celtas, Robur (robusto). Tambien aparece la representación del dios Cernunos en la estela del Valle de Alcudia (Ciudad Real) relacionada con los celtas oretanos y en el vaso de Numancia (Soria). De la misma raiz kern derivan nuestros vocablos cernícalo, cuerno, carnero, carne y muchos apellidos españoles como Cernuda, Carne, Cornello, Cornelio, cernicalo etc, y los gaelicos O' Kearney, Kearney, Kerney, McCarney, McKarney, Carney, Cearney etc irlandeses y Cearnaigh de Irlanda.

El origen de la nacion española esta vinculado al roble y al Arbol de Guernica de la misma forma que lo está nuestra bandera la misma senyera enarbolada por Jaime II en 1323 cuando pisaba las playas de Cerdeña y la que Carlos III describia con los colores de la "bandera nuestra antigua del Principado de Cataluña". Fueron precisamente los cantabros vizcainos, junto con los asturianos, los primeros que acudieron a prestar juramento de fidelidad cuando Isabel y Fernando trabajaban en la reconstruccion de la Hispania desmembrada por la invasion islámica, y por eso, una vez rey, Fernando acudió a la sombra del Arbol de Guernica para jurar los fueros y libertades de aquella tierra que era su nación. Mucho antes los viejos castellanos de la Vardulia cantabra (de Ward-ullia, Guarda-ulia, o las Guardiolas, de Guarda y el sufijo diminutivo ulia, como el de Castillia diminutivo de castrum, nombre que adoptó Vardulia a partir del año 800 al transformarse paulatinamente las torres vigía o Uardullias en Castillos), habian corrido junto a los demas pueblos españoles peligros y hazañas en el empeño de restaurar la Hispania perdida el 711 a causa de la invasion islámica, mientras los vascos actuaban en el bando de los invasores; Y mas tarde los marinos cantabros desde Fuenterrabia hasta Castro Urdiales y Laredo creaban la Hansa española llamada Hermandad de Las Marismas y en sus astilleros comenzaron a fabricar los barcos, incorporando vascos como mano de obra. Las mercancias, hierro vizcaino, vino del interior y de Francia y la lana de La Mesta llegaban a Brujas desde la "nacion española" como se identificaban estas tierras hoy gobernadas por el nacionalismo vasco.

Prueba de ello, es que Castro-Urdiales, villa fundada en 1163 por el rey Alfonso VIII de Castilla , hijo de Sancho III y Blanca de Navarra, nieto de Alfonso VII, muestra en su escudo el Arbol de Guernica como símbolo central y tenía representación en Gernika junto a otras villas castellanas de Burgos y Cantabria, como Limpias, Colindres, Bascuñuelos, Villarán, Villalacre y Villaventín (Becerro de las Behetrías - de benefactoría, a través de benefetria y benfectria- del Reino de Castilla (Aunque tambien en los de León y Galicia) y, simultáneamente, junto a Vitoria, Bermeo (Vermellio), Guetaria (Cetaria), San Sebastián y Fuenterrabía ( Font Rapita 'fuente rápida' y Honda (Rapita) cuando se sustituyó la F inicial por la H y la suavización de la t por d, Santander (Sanct Emderi -Emeterio-) y Laredo (Glareto, latin glaretum: arenal, por el tono claro y brillante de la arena, ingles antiguo glaeren, bajo aleman glaren, español claro), estas villas realengas de raigambre celta, dotadas de fuero propio, como todas las villas españolas de la época, formaban parte de la Hermandad de las Marismas constituida en Castro Urdiales en 1296, y 100 años después, frente a las continuas incursiones de los banderizos vascos, constituyeron en 1394 la Hermandad de Vizcaya, en Junta General en Gernika, reiterando su simbolo ancestral, el roble del escudo de Castro Urdiales; esta Hermandad perduró hasta el 30 de octubre de 1774 tras una serie de pleitos de integración-separación que resolvió la Real Chancillería de Valladolid, hasta la abolición de los señoríos a partir de la Constitución española de 1812 que instauró el actual sistema de municipios, pero hasta entonces, todas las merindades contaban con su Roble simbólico, como el de la Casa de Juntas de Avellaneda (Sopuerta) y el de San Miguel de Linares en Arcentales, el de Laredo, Colindres, Sotoscueva, Quecedo de Valdivielso, tradición europea de la que es simbolo destacado el roble deVincennes bajo el cual administraba justicia el rey Luis IX (Saint-Louis 1226-1270) rey de Francia.

Todos estos datos y los que aporta el resumen de la historia vasca de Don Iñigo, ponen al descubierto que Euskadi, esa ficción inventada por Sabino Arana, no es otra cosa que una porción de Cantabria sometida a la mas abyecta manipulación y engaño concebible, hasta el punto de convencer a los naturales a vasconizar sus apellidos. Así ocurrió con los Martin y Martinez, convertidos por la fuerza de la presion vasconizante en Martinicorena, los Velasco,Velasquez, Blazquez, convertidos en Velascoaín, los Hernandez en Hernandorena, Torremocha en Dorremochea, etc. etc, los Sendacorta en Sendagorta y Zendagorta, etc., etc. lo mismo con los topónimos como Santurce originalmente Sant Georgi Sant Yurdie como Sanjurjo. Hoy finalmente, tras el fracaso de todas las teorias sobre el supuesto autoctonismo de los vascos, afirmar que cantabros y vascos es lo mismo es la única fuerza argumental a la que recurren los nacionalistas vascos para convencer al mundo de un supuesto autoctonismo que no han podido acreditar con sus formulas anteriores, incluída la burda falsificación de supuestos hayazgos arqueológicos, como las inscripciones en euskera de Veleia, en Álava, el fiasco del yacimiento de Veleia o las pinturas rupestres de la cueva de Zubialde, demostradas falsificaciones que desprestigian gravemente la ciencia e investigación arqeológica.

Por esto no es contradictorio que un navarro, alavés, vizcaíno o guipuzcoano reivindique como símbolo de sus orígenes culturales el roble, el Tetraskel o el Labaro, que los romanos llamaban Cantabrum o Labarum, porque tanto el roble, como la estela discoidal, como el Labaro, el estandarte mas común de los celtas formado por un pendón de tela roja sujeto por un travesaño perpendicular al asta tal como aparece en el arco de Orange y en muchas monedas celtibéricas y que tambien exhibian los romanos, pero que un nacionalista vasco reivindique estos simbolos, resulta tan absurdo como que el pueblo magrebí reclame como propio el monasterio de Silos o el canto gregoriano. En el caso de los nacionalistas vascos el absurdo de semejante apropiación de símbolos es aún mayor, porque al tiempo que reivindican como suyos los origenes de nuestro pueblo, niegan que formen parte de él. Esta asombrosa contradicción, es la fuente de la hostilidad en el que viven actualmente los vascos, similar al que han debido padecer en otras épocas y aún padecen hoy, otros apátridas del mismo o similar origen cultural o étnico que los vascos, como albano-kosovares, judíos, gitanos, chechenos, etc. ya extendidos por toda Europa y todos ellos con evidentes lazos familares con estos últimos como indican los nombres chechenos de prefijo vasco Basa - Baso (en euskera: tierras de monte o montaraces) como Basay-ev y el resto de nombres chechenos como Zaidulay-ev, Ekazh-ev (Ekhaitz), etc.. que añaden sufijos patronimicos rusos.

Más adelante Ekhaitz Arrikibar, tras negarse a admitir el origen berebere de los vascos y defender la alternativa Aquitana, que tanto gusta a los nacionalistas, e incluso la Georgia Caucasiana, que tambien prefieren a la berebere, dice lo siguiente:

“El euskara, aunque nunca ha estado en contacto con los dialectos del bereber que se hablan en el Magreb, posee palabras similares a las de éstos, introducidas en el euskara a través del íbero o posiblemente, a través de pueblos nómadas de origen camítico que se hubiesen asentado en nuestra tierra en la época neolítica. De esta forma se podría explicar la existencia de palabras bereberes, guanches (Canarias), somalíes, etíopes o del egipcio antiguo (son lenguas camíticas) en el euskara. Durante muchos años debido a este parecido entre palabras camíticas y éuscaras, existió la teoria vasco-bereber que consideraba al euskara emparentado con el bereber. Una teoría que fue desechada hace años dado que los parecidos entre los dos idiomas son unicamente de léxico o lexicográficos, mientras que sintáctica y gramaticalmente no tienen parecido alguno, aunque si se observan sobre todo en la articulación verbal, la utilización de algunas partículas muy similares, por lo que se considera más plausible, la teoría de una emigración en tiempos pretéritos de pueblos nómadas de origen camítico a zonas éuscaras, los cuales posteriormente, se fundirían con la población de habla éuscara que allí se encontraba. Esta es la versión que apoyan la mayor parte de los filólogos históricos en la actualidad. Las similitudes léxicas entre el bereber y el euskara nadie las niega,...”

Es difícil sostener a la vez en tan poco espacio, tantas afirmaciones contradictorias; Ekhaitz empieza negando con rotundidad la existencia de contactos con los bereberes pero a continuación admite algo mucho más profundo, ni más ni menos que una fusión con la población camítica; tambien empieza negando con rotundidad las similitudes entre el berebere y el euskara y termina admitiendo que“nadie las niega”. Quizás lo que no sabe Ekhaitz es que el pueblo berebere es un pueblo camítico y que es precisamente a este pueblo al que se aplica el término morisco. Lo que se niega a admitir Ekhaitz es que ese pueblo camita, que lógicamente antes de fusionarse tuvo que llegar y establecerse en la zona, era precisamente el pueblo vasco o vascón que los romanos describieron como “guerreros salvajes de razas varias” y “de lengua y costumbres diferentes en todo a los pueblos celtas de la zona”, como prueba el hecho incuestionable de que es precisamente ese legado camítico, lo único que diferencia a los vascos de los demás pueblos célticos que dieron lugar a los diferentes dialectos o lenguas hablados en nuestro país, el alavés, riojano, guipuzcoano, vizcaíno, navarro, catalán, gallego, astur, cántabro, leonés, castellano, etc., etc., todos de idéntica raiz y tronco común indoeuropeo.

En definitiva, lo que nos viene a decir Ekhaitz Arrikibar en su farragosa exposición podría resumirse así: niego-el-origen-de-los-vascos-pero-lo-admito-ya-que-no-me-queda-más-remedio-pero-aún-así-lo-seguiré-negando-hasta-el-final; Su relato es una patética muestra del rechazo visceral de los vascos hacia sus propios orígenes étnicos y culturales, que explica el porque de esa absurda manipulación de la historia en la que se han embarcado y tambien el porqué no fue divulgado el origen semito-camítico-berebere de los vascos, hasta que aparecieron las primeras publicaciones de historiadores, antropólogos y lingüistas no vascos y no subvencionados, y ello a pesar de que fueron lógicamente los vascos los primeros en investigar sus raices. No puede extrañar a nadie esta obsesion de los vascos por negar sus origenes a la vista de la valoracion que el fundador del Partido Nacionalista Vasco Sabino Arana hacia de ellos:

`` ese lexico que viene de Castilla con sabor de moro, olor de sucio judio, de negro y de villano de esas tierras´´ o esta otra: ``Gran daño hacen a la Patria cien maketos que no saben euskera. Mayor es el que le hace un solo maketo que lo sepa´´


Con estas y similares frases con las que Sabino Arana describia a los ancestros de los vascos, es facil entender porque Ekhaitz Arrikibar, igual que todos los vascos, permanecen pertrechados en su línea de defensa contra sus propios orígenes y así prosigue Ekhaitz su relato asegurándonos que hoy ya se ha descartado esa teoría vasco-berebere, sin desvelarnos ninguna clave sobre el quién, el porqué o el cuando se ha producido ese descarte, y así en los párrafos siguientes trata de reorientarnos hacia otras zonas geográficas de su mayor preferencia, en concreto, la Georgia Caucasiana:
“si poseen este vocabulario similar es, según apuntan los filólogos históricos, por el mestizaje entre pueblos nómadas camíticos que se asentaron en la zona pirenaica en la época neolítica con los de habla éuscara. Por esta razón se tiende más a emparentar al euskara con las lenguas caucásicas, en concreto con el georgiano, dado que sí posee con este similitudes tanto sintácticas, morfológicas como gramaticales.”

No puede negarse este otro parentesco que Ekhaitz Arrikibar prefiere asumir en lugar de el bereber, porque ademas de que el georgiano es tambien una lengua camitica comparten muchas otras coincidencias como el nombre "montaraces" o "judios montaraces" con eran llamados en el Caucaso. Según los estudios antropológicos e históricos, la descripción del tipo georgiano, es bastante coincidente con la de los tipos vascos más puros: altos, mesocéfalos o braquicéfalos, de rostro ovalado, pelo negro, ojos negros y nariz larga y aguileña a semejanza con los judios”, ...”son duros y poco instruidos, sus costumbres domesticas son persas y empezaron a utilizar la escritura en el SVIII tomando el alfabeto del armenio”. Lo cierto es que además de la evidente similitud, la pista georgiana conduce al mismo punto berebere, porque el origen del pueblo georgiano, no es caucásico, y al igual que el vasco, proveniente de la misma franja geográfica del Oriente Medio, desde donde inmigraron a través de Iran o la India. Los únicos caucásicos indoeuropeos son los rusos, osetos, curdos y griegos, que son los que reciben la denominación de caucásicos, por lo demás en el área caucasiana se encuentran hoy otras razas de turcos, mongoles, chechenos, etc. todos de origen semito-camítico, en concreto de la rama chiita que es la mas numerosa en la zona trascaucásica, que comparten con vascos y georgianos el origen nómado-pastoril de montaña y la incidencia del tipo O y RH negativo que diferencia a estas poblaciones de los pueblos y comunidades que les rodean. La obra de Antonio Arnáiz Villena y Jorge Alonso García, Caucásicos, turcos, mesopotámicos y vascos, aborda estudios genéticos de turcos, iraníes, kurdos y georgianos y analiza las lenguas habladas actualmente en areas caucásicas: circasiano, chechenio, ingusetio y georgiano, comprobandose su parentesco con el vasco y el bereber y tambien con el guanche, egipcio, minoico, hitita, sumerio y el hurrita, estas úlitmas se hablaron en Mesopotamia y Anatolia, se escribieron en cuneiforme y están cercanas a las lenguas caucásicas actuales. La misma obra presenta tambien traducciones de las escrituras cuneiformes y comprueba cómo la epopeya sumeria de Gilgames y el código de leyes de Hamurabi no son tales, sino literatura funeraria y religiosa, que el lenguaje cuneiforme hitita no es indoeuropeo, sino, como el hurrita, similar al vasco y algunas de las actuales lenguas habladas en areas caucasicas, concluyendo finalmente que de estos pueblos, emparentados en su origen, lengua y cultura, sólo algunos mantienen en la actualidad sus genes y, en menor grado aún, la lengua de sus ancestros, encontrándose desplazados (circisianos) o viviendo en condiciones infrahumanas (kurdos) o bien errantes en busca de asilo en otros países, o reclamando una nacion propia en la tierra de otros, como los vascos. El propio nombre de Stalin es "el oculto" (en vasco Stali) y Lenin es "el trabajador" ( en vasco: Lani) con el sufijo: hain:"aquel". El mismo resultado han tenido los estudios de Anne Cambon Thomsen, de Toulouse, y los doctores Pandya y Tyler-Smith, de la Universidad de Oxford, que encontraron claras similitudes entre vascos y norteafricanos. Por lo que respecta a los resultados contradictorios de otros estudios, se deben básicamente a que las muestras estudiadas no hacen distinción entre la población originaria de las zonas vascongadas y las de origen vasco, y a pesar de éste grave fallo del análisis, suelen ser éstos los estudios a los que se da mayor divulgación.

Volviendo a la exposición de Ekhaitz, nos hace a continuación la siguiente aclaración:

“La cultura vasca, la música, los ornamentos, el lauburu o cruz vasca (es un símbolo solar) son de origen celta y no magrebí.”
En esto también hemos de estar plenamente conformes, el lauburu es uno de los símbolos representativos de nuestros ancestros célticos españoles, y por lo tanto no puede ser magrebí ni vasco, pero parece ser que Ekhaitz debe confundirlo con el Eguzquilore, que éste sí es un símbolo ancestral vasco y tambien típicamente magrebí. En lo demás estamos de acuerdo, porque es cierto que, a excepción del llamado grito de la mujer vasca, idéntico al que emite la mujer magrebí haciéndo pasar el sonido a través de un complejo movimiento de la lengua, y el Eguzquilore, de la misma procedencia, la totalidad de las costumbres e instituciones de las provincias vasconizadas, provienen en su totalidad de nuestros ancestros celtibéricos y no de los vascos.
Sin embargo, este reconocimiento que acaba de hacer Ekhaitz Arrikibar de que todas las manifestaciones culturales de la llamada Euzcadi son celtíberas, es también muy efímero como los anteriores, porque en el párrafo siguiente niega que existan indicios para suponer que esas tierras hayan sido nunca de los celtas:

“Deba es uno de los pocos topónimos celtas que se pueden encontrar en Gipuzkoa. Por lo tanto que se siga diciendo que los autrigones, caristios y várdulos eran tribus celtas no tiene ninguna base histórica ni filológica. “
Ekhaitz está hecho un lío, de donde pensará que han salido todas esas costumbres, instituciones y la lengua castellana que hablan los pobladores de lo que ahora se llama Euzcadi, sino de los ancestros celtas de estos pobladores no vascos, vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses.
Al final Ekhaitz felicita a D. Iñigo por lo bien que ha relatado la época medieval de la actual Euzcadi y tan solo le reprocha que haya olvidado mencionar que los reyes de Castilla y Aragón hablaban vasco:
“no nombras, por ejemplo, que los primeros reyes de Castilla y Aragón hablaban en vasco como hijos de reyes de Navarra que eran, así como la mayoría de los habitantes de Castilla y Aragón en los primeros años de andadura de estos reinos (siglo XI, la población de habla latina en la zona pirenaica era muy minoritaria y concentrada en los nucleos urbanos grandes),”

Probablemente nunca sabremos de donde ha sacado Ekhaitz que los Reyes de Castilla y Aragon hablaban vasco, porque no existe el menor indicio histórico que avale semejante afirmación, y, por el contrario, la totalidad de los documentos históricos legados por estos reyes desde los mas remotos orígenes están en castellano. Probablemente la causa de su desconcierto sea que las únicas versiónes de la historia que conoce Ekhaitz son las ediciones vascas, donde además de ocultarse los hechos y las fuentes originales, se desconoce tambien que el castellano es lengua céltica. Según los vascos, el castellano es una lengua que ha surgido directamente del latin, y probablemente sea esta la razon por la que Ekhaitz cree que, puesto que el latin se hablaba en una zona muy minoritaria, los reyes castellanos y aragoneses tenían que hablar vasco.

Querido Ekhaitz Arrikibar, aunque te lo oculten tus adoctrinadores, el castellano y los demás dialectos y lenguas españolas no vienen del latín sino del celtíco indoeuropeo, la influencia latina es común y no mayor de la que tienen las restantes lenguas provenzales europeas porque todas ellas, incluido el latin, tienen origen comun, y al igual que en el resto de Europa, en España la lengua nacional presenta diferentes matices fonéticos en función de las distintas provincias o regiones, pero ni esos diferentes matices fonéticos, ni las influencias mayores o menores de otras lenguas, modifican su raiz. El vasco por el contrario ni tiene raiz céltica ni tronco común con ninguna de las lenguas o dialectos españoles o indoeuropeos, aunque sí tiene claras y abundantes influencias de éstos, por lo que suponer que la lengua de los reyes castellanos era el vasco resulta disparatado hasta como hipótesis de trabajo, ya que no sólo no existe el menor indicio que permita suponerlo, sino que toda la realidad científica lo contradice.

El famoso Lauburu vasco, o "Cruz Vasca" como le llaman los nacionalistas vascos, no solo no es vasco, sino que es el simbolo de sus mas acérrimos enemigos, los celtas cantabros y sus aliados romanos, que combatieron contra los pueblos "poenos" que invadieron España con la invasion cartaginesa, a los que los celtas llamaban "vascos" en el area cantabra y los romanos "montañeses" que significa lo mismo. Labara es la vieja forma celta de ´palabra´y de ´hablar´, comunicar, en irlandes "labhair" (hablar), en gaelico-escoces "labhradh" (hablar, comunicar), en cornico "leveryas" (hablar, comunicar), en breton "lavar" (palabra, manifestacion) y que finalmente derivó en libro ( leabhar en irlandes); esta funcion de comunicar era la que hacia el estandarte "Labaro" de los cantabros en el campo de batalla, ante la imposibilidad de hacer oir las ordenes con la voz en el fragor de la batalla y hoy los libros.

Los propios nombres de los reyes de Castilla, los de sus padres y los de sus hijos y todos los testimonios, códices y crónicas desde los primeros legados escritos, están en castellano que era su habla nativa heredada de sus antepasados celtiberos.

No fui consciente de lo mucho que me identifico con mis antepasados hasta que leí el relato histórico de Don Iñigo en este foro, en donde expone con tanta claridad los hechos verdaderamente documentados para rescatar nuestro legado ancestral de la predación vasca. Se vé que a Don Iñigo le han querido hacer vasco por decreto-ley y lo rechaza con contundencia, negándose a asumir una cultura que no es la suya. Don Iñigo repudia como indeseable y extraña a sus principios culturales, esa facilidad con la que los defensores de la llamada “cuestión vasca” se complacen y acomodan en la mentira para justificar hipócritamente la represión de la libertad y el crimen contra la vida humana, con el objetivo de construir un país a su medida en la nación de otros; Don Iñigo repudia como indeseable y extraño a los principios de su cultura, esa forma cobarde de asesinar por la espalda sin dar noticia ni mediar motivación ética, tan extraña a las reglas y los valores de la caballerosidad y el honor de nuestros antepasados celtíberos; Don Iñigo repudia como extraño e indeseable a los principios de su cultura ancestral, ese extraño cristianismo de los vascos tan diferente al nuestro, que les permite justificar el asesinato, la tortura, el secuestro, por motivos espúreos, y ese hábito cultural de mentir constantemente sin rubor ni remordimiento, que pone de manifiesto que la etnia vasca terminó adoptando nuestra religión por motivos circunstanciales y no culturales, que es la razon comun por la que cada pueblo elige la religión que le es propia o más afín a sus convicciones y principios culturales. No soy especialmente religioso ni practicante pero mi identificación con el cristianismo nace directamente del legado cultural de mis antepasados, al contrario que en los vascos, que llamaban Guiristino ( Cristiano ) a los españoles y que en su forma ' guiri ' todavía se sigue usando en muchas zonas de antiguo paisanaje de origen bereber o morisco para denominar a los turistas europeos. Hoy los vascos son mas practicantes que nadie y consagran muchos sacerdotes, pero siguen careciendo de lo esencial que es la convicción cristiana. Nuestros ancestros celtiberos nos legaron los principios del honor, la lealtad, el respeto a la vida, la caballerosidad, etc., valores que muchos ridiculizan y otros ofenden, pero que afortunadamente están presentes en nuestro legado ancestral, que no es, ni se parece, al de los vascos.

Entre toda la poblacion morisca asentada en España a lo largo de los siglos, para muchos demasiado numerosa y bastante extendida por el territorio, los vascos solo fueron los que vivieron con mayor aislamiento del entorno. Tanto a los nuevos inmigrantes, como a los que a pesar del largo tiempo transcurrido siguen careciendo aún de sentimiento de arraigo hacia nuestro país y nuestra cultura común, que fue la de los reyes de Castilla y Aragón (incluída en ésta Cataluña), va dirigido el nuevo concepto de “patriotismo constitucional”, tan innecesario para quienes nos identificamos con nuestras raices españolas, como imprescindible para todos los que se siguen sientiendo apátridas dentro de España y alimentan pretensiones de conquista territorial en pleno SXXI aprovechando la ventaja de oponer a sus practicas brutales y violentas, las garantías de seguridad personal que les ofrece nuestra democracia.


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