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Origen de los vascos: El Arbol de Guernica
Insertado por Merlin en fecha February 04, 19102 at 16:13:35:
En respuesta a: Falta de rigor en las comparaciones entre el bereber y el euskara insertado por Ekhaitz Arrikibar en fecha January 26, 19102 at 11:28:37:
He leído con gran interés la historia vasca de este foro y
todas las respuestas.
Dejando a un lado la inevitable basura presente en
todos los foros públicos, lo que aquí he encontrado sobre la
cuestión vasca, además del particular interés de la
tésis que se expone, es tambien lo más completo, documentado,
clarificador y fiable que he encontrado en internet y, me atrevería a
decir que tambien fuera.
Como pasa el tiempo y no aparece la esperada réplica de Don
Iñigo a Languialak, me atrevo a darla yo, porque eso no le
privará de usar su oportunidad cuando le interese. De su
aportación en particular (me refiero a Languialak) me ha parecido de
interés que haya puesto de manifiesto la raíz latina de muchas
palabras que se vienen presentando como vascas, porque si hay algo claro es que
el euskera no es lengua de raiz latina ni indoeuropea. En contraste, lo que
más me ha extrañado es su completo silencio acerca del origen
etimológico de los vocablos vascos más directamente involucrados
con sus raices étnico-culturales, es decir, los que denominan los
elementos del grupo familiar, medios de vida, útiles e indumentaria
tradicionales. No parece coherente esta omisión ni con el título
que le ha dado a su exposición ni con su contenido.
El título en particular me dió a entender que
encontraría algun análisis de rigor sobre el origen
etimológico de al menos las dos palabras vascas destacadas en este foro,
haren y burka, sobre las que no he podido encontrar
ningún estudio que explique su coincidencia tanto nominal como de
significado, con los mismos vocablos de los grupos étnicos
camíticos de las tierras de Oriente y el norte de Africa.
Aunque en España, por las obvias limitaciones del entorno
cultural ninguno de estos dos vocablos ha podido alcanzar la praxis social de
sus territorios de origen, lo cierto es que su significado coincide exactamente
con el que tiene en esas poblaciones de cultura morisca. La palabra vasca
burko-a (la diferencia o-a no existe en las lenguas de procedencia) tela
en la cabeza, es plenamente coincidente con su significado morisco y lo
mismo es aplicable al vocablo haren que en vasco sirve para
denominar lo que es propiedad exclusiva del hombre lo que pertenece al
hombre o es propio del hombre; las connotaciones culturales
de estos dos términos son tan singulares y específicas de una
determinada cultura, que por sí solas establecen el origen étnico
cultural de los vascos, a la vez que explican su aislamiento y hostilidad hacia
los pueblos célticos franco-españoles del entorno en el que
establecieron sus asentamientos. Incluso en los albores del SXX las propias
palabras de Sabino Arana delataban su procedencia cultural cuando expresaba la
extrema repugnancia que le producían nuestras costumbres tradicionales,
fiel continuación de las de nuestros ancestros celtas (o
maketos según Arana), pueblo alegre y festivo que siempre
celebró y bailó en público con sus mujeres. La repugnancia
hacia nuestras costumbres que los vascos consideraban tan indecentes, la
dejó plasmada el lider espiritual del nacionalismo vasco en los
siguientes términos:
al norte de Marruecos hay un pueblo cuyos bailes peculiares son
indecentes hasta la fetidez, y que al norte de este segundo pueblo hay otro
cuyas danzas nacionales son honestas y decorosas hasta la perfección; y
entonces no les chocaría que el alcalde de un pueblo euskeriano
prohibiese bailar al uso maketo, como es el hacerlo abrazado asquerosamente a
la pareja, para restaurar en su lugar el baile nacional de euskeria.
(Sabino Arana)
Tan exagerada repugnancia hacia los bailes tradicionales de los
celtíberos españoles, es más propia de la sociedad de la
Cabilia berebere (ver Intelligentzia Critica de Pierre Bourdieu) y en general
de la población morisca que oculta a sus mujeras desde la cabeza
(burka-o en vasco) a los pies, que de nuestra cultura indoeuropea,
básicamente matriarcal; por lo que respecta al muy virtuoso baile
nacional de euskeria que tanto ensalzaba Arana, se trata simplemente de nuestra
jota aprendida por los vascos, en la que la única aportación
vasca consiste en que la bailan los hombres solos mientras los espectadores
adoptan la posición de firmes y el semblante serio o incluso severo, mas
propio para nosotros de una ceremonia entre fúnebre y militar que del
ambiente festivo y alegre de nuestros bailes tradicionales.
Por lo que respecta a la explicación que nos ofrece Ekhaitz
Arrikibar, sobre el posible origen del vasco, situándolo en el
área de la Aquitania en perfecta sintonía con la versión
oficialista del nacionalismo vasco, no pasa de ser otro desideratum de esa
corriente política, pues siendo la Aquitania la extensión natural
y contigua de las restantes áreas pirenaica repobladas por los vascos, y
que sobre Aquitania igual que sobre las restantes areas vasconizadas se habian
producido enclaves vascos, como en otras muchas zonas de España. La
explicación más obvia y natural es la de suponer que todos
proceden del mismo tronco. La similar orografía de la zona pirenaica
aquitana, (que además fué española hasta el S XVII),
ofrecía a los vascos las mismas características para la
retaguardia que requeria su forma de vida, facilitándoles el refugio
natural que necesitaban tras sus incursiones y su consecuente aislamiento de
las poblaciones del entorno. En un área tan reducida, la
hipótesis de que los de un lado de la actual frontera provienen del
otro, basándose exclusivamente en que ambos hablaban la misma lengua,
además de ser un argumento fútil, pues lo extraño
sería que no hablaran la misma lengua, vale de igual modo para explicar
la procedencia inversa. El origen de la población vasca a uno y otro
lado del Pirineo es obviamente el mismo por eso decir que los de un lado de la
frontera vienen del otro lado, no explica nada. Lo que ha de explicarse es el
origen de ambos.
Resultaría completamente estéril perder el
tiempo rebatiendo teorías tan infantiles y endebles como esta
teoría aquitana, sino fuera porque con éstos y otros
argumentos similares, se alimenta hoy día la anacrónica endogamia
del nacionalismo vasco.
Volviendo a la exposición de Ekhaitz Arrikibar, éste le
reprocha a Don Iñigo, (el autor de la Historia del Pueblo Vasco de este
foro), que haya renegado de sus ancestros. Yo más bien he percibido lo
contrario, Don Iñigo no sólo no reniega de sus ancestros
celtiberos, sino que los defiende y reivindica como propios y lo único
que rechaza con rotundidad es que se le apliquen los de los vascos, y
aquí es donde yo más me he identificado con sus razonamientos. Lo
que reclama Don Iñigo a mi entender, es que cada cultura soporte sus
propios orígenes y por eso pone de manifiesto que la lengua vasca es tan
extraña a su cultura indoeuropea, como similar a la berebere y exclusiva
de los vascos. Su exposición deja claro que los ancestros de los
antiguos y actuales alaveses, guipuzcoanos, vizcaínos y navarros, no
fueron los vascos sino los celtas ibéricos de las distintos clanes o
tribus descritas y situadas geográficamente por las crónicas
históricas en los solares cantabros que hoy, por imposición
política, apellidan Pais Vasco por la presencia, ya mayoritaria, de
población de origen vasco. Para avalar sus orígenes no-vascos Don
Iñigo aporta las correspondientes citas de los eventos históricos
relevantes desde las épocas más remotas, ofreciendo como la
prueba mas irrefutable de que sus antepasados nunca incorporaron la cultura de
los vascos, el hecho evidente del actual legado céltico de su lengua
castellana y de todas sus costumbres e instituciones mantenidas hasta hoy,
cuando se nos ha impuesto el aprendizaje y uso de la lengua vasca. Solo hay que
recordar el himno que cantaba la población en esta parte de la cantabria
vasconizada, por supuesto en su lengua propia: ''Jamás las
montañas - del cántabro fiero - audaz extranjero - pudo
conquistar ''
Sea cual sea el punto exacto de procedencia de los vascos en
el área territorial arabigo-oriental en la que se encuentra su
parentesco étnico y linguistico, las diferencias entre vascos y
célticos son radicales por lo que ni pueden ni deben confundirse los
ancestros de unos y otros y menos aún, identificarlos como estan
haciendo hoy los nacionalistas vascos.
Es cierto que el vasco, con mayor o menor velocidad o intensidad, ha ido
asimilando y adoptando la cultura española paulatinamente a partir del
S-XV en todas sus manifestaciones y actividades, hasta el punto de que hoy
prácticamente no conservan ninguna costumbre propia, pero ello no es
óbice para que se pierda de vista la diferencia radical que separa los
orígenes étnico-culturales de ambos pueblos, que a los vascos
interesa confundir para buscar una justificación a las reivindicaciones
territoriales que plantean sobre los solares propios de los descendientes de
los celtiberos alaveses y vizcaínos, étnica y culturalmente
españoles, no en vano fueron los marinos cántabros
vizcaínos quienes en el S XIV representando a su "nacion
española" en Brujas, instalaron su Hansa o Hermandad de la marisma y
comenzaron a fabricar sus barcos en los astilleros, bajo el emblema de los
lobos, que es lo que significa Lopez, del linaje de Don Diego Lopez de Haro, a
quien la Corona otorgó en régimen de herencia el gobierno de uno
de sus dominios mas apreciados para restaurar la Hispania rota despues del 711
por la invasion islámica. Los lobos del emblema de los marinos cantabros
que aparecen en el escudo de Castro Urdiales al lado del Roble, como el Arbol
de Guernica, signo de identidad de sus ancestros cántabros y por ello
españoles, por esto mismo, poco despues, los barcos catalanes y
valencianos se unieron a esta flota que dos veces al año cruzaba el
Golfo de Vizcaya rumbo a Brujas para participar el aquel comercio, pues Pedro
"El Ceremonioso" Rey de Aragón, así lo pidió a su yerno
Juan de Castilla razonándole que ' tambien sus subditos eran
españoles '. El propio nombre Guernica indica su ascendencia celtibera,
pues parte de la raiz española Kern (cuerno) por su probable
dedicación, como lugar sagrado, al dios celta Kernunos.
El termino nacion española esta vinculado al roble y al Arbol de Guernica de la misma forma que lo está nuestra bandera segun la creó Carlos III con los colores de la "bandera nuestra antigua del Principado de Cataluña" la misma senyera enarbolada por Jaime II en 1323 cuando pisaba las playas de Cerdeña. Fueron tambien precisamente los cantabros vizcainos, junto con los asturianos, los primeros que acudieron a prestar juramento de fidelidad cuando Isabel y Fernando trabajaban en la reconstruccion de la Hispania desmembrada por la invasion islámica, y por eso, una vez rey, Fernando acudió a la sombra del Arbol de Guernica para jurar los fueros y libertades de aquella tierra que era su nación. Mucho antes los viejos castellanos de la Vardulia cantabra habian corrido junto a los demas pueblos españoles peligros y hazañas en el empeño de restaurar la Hispania perdida el 711 a causa de la invasion islámica, mientras los vascos actuaban en el bando de los invasores; Y mas tarde los marinos cantabros desde Fuenterrabia hasta Castro Urdiales y Laredo creaban la Hansa española llamada Hermandad de Las Marismas y en sus astilleros comenzaron a fabricar los barcos, incorporandose ya los vascos como mano de obra. Las mercancias, hierro vizcaino, vino del interior y de Francia y la lana de La Mesta llegaban a Brujas desde la "nacion española" como se identificaban estas tierras hoy gobernadas por el nacionalismo vasco.
Prueba de ello, es que Castro-Urdiales, villa fundada en 1163 por el rey Alfonso VIII de Castilla , hijo de Sancho III y Blanca de Navarra, nieto de Alfonso VII, muestra en su escudo el Arbol de Guernica como símbolo central y tenía representación en Gernika junto a otras villas castellanas de Burgos y Cantabria, como Limpias, Colindres, Bascuñuelos, Villarán, Villalacre y Villaventín (Becerro de las Behetrías, de mediados del siglo XIV) y, simultáneamente, junto a Vitoria, Bermeo, Guetaria, San Sebastián y Fuenterrabía, Santander y Laredo, todas ellas villas realengas dotadas de fuero propio como todas las demas villas españolas; estas formaban parte, desde su fundación de la Hermandad de las Marismas, constituida en Castro Urdiales en 1296. Los nexos entre estas villas cántabras son continuos durante el medioevo, por ello, frente a las continuas acometidas de los linajes de los banderizos vascos en la zona, constituyeron la Hermandad de Biskaya en Junta General en Gernika el año 1394, reiterando aquí en Guernica su simbolo ancestral, el roble del escudo de Castro Urdiales, y esta Hermandad perduró hasta el 30 de octubre de 1774 tras una serie de pleitos de integración-separación de lo que quedan buenas pruebas documentales en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, y, definitivamente, hasta la abolición de los señoríos a partir de la Constitución española de 1812, que instauró un sistema administrativo homogéneo y funcional, que hizo pasar las diversas localidades a otros ayuntamientos. Hasta entonces, todas las merindades, no solo la de Guernica, contaban con su Roble simbólico como el de la Casa de Juntas de Avellaneda (Sopuerta) y el de San Miguel de Linares en Arcentales.
Todos estos datos y los que aporta el resumen de la historia vasca de Don Iñigo, ponen al descubierto que Euskadi, esa ficción inventada por Sabino Arana, no es otra cosa que una porción de Cantabria hoy mayoritariamente ocupada por vascos procedentes de asentamientos del pirineo navarro y aragone.
Por esto no es contradictorio que un navarro, alavés,
vizcaíno o guipuzcoano reivindique como símbolo de sus
orígenes culturales el roble, el Tetraskel o el Labaro, que los romanos
llamaban Cantabrum o Labarum, porque tanto el roble, como la estela discoidal,
como el estandarte Labaro es patrimonio de sus ancestros celtas, pero que lo
reivindique como propio un vasco es tan absurdo como que el pueblo
magrebí reclame como de su patrimonio ancestral el monasterio de Silos o
el canto gregoriano, simplemente por haber inventado una adaptacion al vasco
del nombre del estandarte mas común de los celtas, consistente en un
pendón de tela roja sujeto por un travesaño perpendicular al asta
tal como aparece en el arco de Orange y en muchas monedas celtibéricas,
y que tambien exibian los romanos. En el caso de los nacionalistas vascos el
absurdo de semejante apropiación de símbolos es aún mayor,
porque al tiempo que reivindican como propios los origenes de nuestro pueblo,
niegan que formen parte de él. Esta asombrosa contradicción, es
la fuente del estado de demencia y hostilidad en el que viven actualmente los
vascos, seguramente similar al que han debido padecer en otras épocas y
aún padecen hoy, otros apátridas del mismo o similar origen
cultural o étnico que los vascos, como albano-kosovares, judíos,
gitanos, chechenos, etc. ya extendidos por toda Europa y todos ellos con
evidentes lazos familares con estos últimos como indican los nombres
chechenos de raiz común con las vascas como los que comienzan en Basa -
Baso (en euskera: tierras de monte o montaraces), como Basayev, Zaidulayev,
Ekazhev, etc..
Más adelante Ekhaitz Arrikibar, tras negarse a admitir el origen
berebere de los vascos y defender la alternativa Aquitana, que tanto gusta a
los nacionalistas, e incluso la Georgia Caucasiana, que tambien prefieren a la
berebere, dice lo siguiente:
El euskara, aunque nunca ha estado en contacto con los dialectos
del bereber que se hablan en el Magreb, posee palabras similares a las de
éstos, introducidas en el euskara a través del íbero o
posiblemente, a través de pueblos nómadas de origen
camítico que se hubiesen asentado en nuestra tierra en la época
neolítica. De esta forma se podría explicar la existencia de
palabras bereberes, guanches (Canarias), somalíes, etíopes o del
egipcio antiguo (son lenguas camíticas) en el euskara. Durante muchos
años debido a este parecido entre palabras camíticas y
éuscaras, existió la teoria vasco-bereber que consideraba al
euskara emparentado con el bereber. Una teoría que fue desechada hace
años dado que los parecidos entre los dos idiomas son unicamente de
léxico o lexicográficos, mientras que sintáctica y
gramaticalmente no tienen parecido alguno, aunque si se observan sobre todo en
la articulación verbal, la utilización de algunas
partículas muy similares, por lo que se considera más plausible,
la teoría de una emigración en tiempos pretéritos de
pueblos nómadas de origen camítico a zonas éuscaras, los
cuales posteriormente, se fundirían con la población de habla
éuscara que allí se encontraba. Esta es la versión que
apoyan la mayor parte de los filólogos históricos en la
actualidad. Las similitudes léxicas entre el bereber y el euskara nadie
las niega,...
Es difícil sostener a la vez en tan poco espacio, tantas
afirmaciones contradictorias; Ekhaitz empieza negando con rotundidad la
existencia de contactos con los bereberes pero a continuación admite
algo mucho más profundo, ni más ni menos que una fusión
con la población camítica; tambien empieza negando con rotundidad
las similitudes entre el berebere y el euskara y termina admitiendo
quenadie las niega. Quizás lo que no sabe Ekhaitz es que el
pueblo berebere es un pueblo camítico y que es precisamente a este
pueblo al que se aplica el término morisco. Lo que se niega a admitir
Ekhaitz es que ese pueblo camita, que lógicamente antes de fusionarse
tuvo que llegar y establecerse en la zona, era precisamente el pueblo vasco o
vascón que los romanos describieron como guerreros salvajes de
razas varias y de lengua y costumbres diferentes en todo a los
pueblos celtas de la zona, como prueba el hecho incuestionable de que es
precisamente ese legado camítico, lo único que diferencia a los
vascos de los demás pueblos célticos que dieron lugar a los
diferentes dialectos o lenguas hablados en nuestro país, el
alavés, riojano, guipuzcoano, vizcaíno, navarro, catalán,
gallego, astur, cántabro, leonés, castellano, etc., etc., todos
de idéntica raiz y tronco común indoeuropeo.
En definitiva, lo que nos viene a decir Ekhaitz Arrikibar en su farragosa exposición podría resumirse así: niego-el-origen-de-los-vascos-pero-lo-admito-ya-que-no-me-queda-más-remedio-pero-aún-así-lo-seguiré-negando-hasta-el-final; Su relato es una patética muestra del rechazo visceral de los vascos hacia sus propios orígenes étnicos y culturales, que explica el porque de esa absurda manipulación de la historia en la que se han embarcado y tambien el porqué no fue divulgado el origen semito-camítico-berebere de los vascos, hasta que aparecieron las primeras publicaciones de historiadores, antropólogos y lingüistas no vascos y no subvencionados, y ello a pesar de que fueron lógicamente los vascos los primeros en investigar sus raices. No puede extrañar a nadie esta obsesion de los vascos por negar sus origenes a la vista de la valoracion que el fundador del Partido Nacionalista Vasco Sabino Arana hacia de ellos:
`` ese lexico que viene de Castilla con sabor de moro, olor de sucio judio, de negro y de villano de esas tierras´´ o esta otra: ``Gran daño hacen a la Patria cien maketos que no saben euskera. Mayor es el que le hace un solo maketo que lo sepa´´
Con estas y similares frases con las que Sabino Arana describia a
los ancestros de los vascos, es facil entender porque Ekhaitz Arrikibar, igual
que todos los vascos, permanecen pertrechados en su línea de defensa
contra sus propios orígenes y así prosigue Ekhaitz su relato
asegurándonos que hoy ya se ha descartado esa teoría
vasco-berebere, sin desvelarnos ninguna clave sobre el quién, el
porqué o el cuando se ha producido ese descarte, y así en los
párrafos siguientes trata de reorientarnos hacia otras zonas
geográficas de su mayor preferencia, en concreto, la Georgia Caucasiana:
si poseen este vocabulario similar es, según apuntan los
filólogos históricos, por el mestizaje entre pueblos
nómadas camíticos que se asentaron en la zona pirenaica en la
época neolítica con los de habla éuscara. Por esta
razón se tiende más a emparentar al euskara con las lenguas
caucásicas, en concreto con el georgiano, dado que sí posee con
este similitudes tanto sintácticas, morfológicas como
gramaticales.
No puede negarse este otro parentesco que Ekhaitz Arrikibar prefiere
asumir en lugar de el bereber, porque ademas de que el georgiano es tambien una
lengua camitica, según los estudios antropológicos e
históricos, la descripción del tipo georgiano, es bastante
coincidente con la de los tipos vascos más puros: altos,
mesocéfalos o braquicéfalos, de rostro ovalado, pelo negro, ojos
negros y nariz larga y aguileña que les da cierta semejanza con los
judios, ...son duros y poco instruidos, sus costumbres domesticas
son persas y empezaron a utilizar la escritura en el SVIII tomando el alfabeto
del armenio. Lo cierto es que además de la evidente similitud, la
pista georgiana conduce al mismo punto berebere, porque el origen del pueblo
georgiano, no es caucásico, sino trascaucásico, y al igual que el
vasco, el georgiano es lengua camita proveniente de la misma franja
geográfica del Oriente Medio, desde donde inmigraron a través de
Iran o la India. Los únicos caucásicos indoeuropeos son los
rusos, osetos, curdos y griegos, que son los que reciben la denominación
de caucásicos, por lo demás en el área caucasiana se
encuentran hoy otras razas de muy distinta procedencia, entre otras turcos,
mongoles, chechenos, etc. todos de origen semito-camítico, en concreto
de la rama chiita que es la mas numerosa en la zona trascaucásica, y
tambien vascos y georgianos comparten la cultura nómado-pastoril de
montaña y la incidencia del tipo O y RH negativo que diferencia a ambas
poblaciones de los pueblos y comunidades que respectivamente les rodean. La
obra de Antonio Arnáiz Villena y Jorge Alonso García,
Caucásicos, turcos, mesopotámicos y vascos, aborda estudios
genéticos de turcos, iraníes, kurdos y georgianos y analiza las
lenguas habladas actualmente en areas caucásicas: circasiano, chechenio,
ingusetio y georgiano, comprobandose su parentesco con el vasco y el bereber y
tambien con el guanche, egipcio, minoico, hitita, sumerio y el hurrita, estas
úlitmas se hablaron en Mesopotamia y Anatolia, se escribieron en
cuneiforme y están cercanas a las lenguas caucásicas actuales. La
misma obra presenta tambien traducciones de las escrituras cuneiformes y
comprueba cómo la epopeya sumeria de Gilgames y el código de
leyes de Hamurabi no son tales, sino literatura funeraria y religiosa, que el
lenguaje cuneiforme hitita no es indoeuropeo, sino, como el hurrita, similar al
vasco y a algunas de las actuales lenguas habladas en areas caucasicas,
concluyendo finalmente que de estos pueblos, emparentados en su origen, lengua
y cultura, sólo algunos mantienen en la actualidad sus genes y, en menor
grado aún, la lengua de sus ancestros, encontrándose desplazados
(circisianos) o viviendo en condiciones infrahumanas (kurdos) o bien errantes
en busca de asilo en otros países, o reclamando una nacion propia en la
tierra de otros, como los vascos.
Volviendo a la exposición de Ekhaitz, nos hace a
continuación la siguiente aclaración:
La cultura vasca, la música, los ornamentos, el lauburu o
cruz vasca (es un símbolo solar) son de origen celta y no
magrebí.
En esto también hemos de estar plenamente
conformes, el lauburu es uno de los símbolos representativos de nuestros
ancestros célticos españoles, y por lo tanto no puede ser
magrebí ni vasco, pero parece ser que Ekhaitz debe confundirlo con el
Eguzquilore, que éste sí es un símbolo ancestral vasco y
tambien típicamente magrebí. En lo demás estamos de
acuerdo, porque es cierto que, a excepción del llamado grito de la mujer
vasca, idéntico al que emite la mujer magrebí haciéndo
pasar el sonido a través de un complejo movimiento de la lengua, y el
Eguzquilore, de la misma procedencia, la totalidad de las costumbres e
instituciones de las provincias vasconizadas, provienen en su totalidad de
nuestros ancestros celtibéricos y no de los vascos.
Sin embargo,
este reconocimiento que acaba de hacer Ekhaitz Arrikibar de que todas las
manifestaciones culturales de la llamada Euzcadi son celtíberas, es
también muy efímero como los anteriores, porque en el
párrafo siguiente niega que existan indicios para suponer que esas
tierras hayan sido nunca de los celtas:
Deba es uno de los pocos topónimos celtas que se pueden
encontrar en Gipuzkoa. Por lo tanto que se siga diciendo que los autrigones,
caristios y várdulos eran tribus celtas no tiene ninguna base
histórica ni filológica.
Ekhaitz está hecho un
lío, de donde pensará que han salido todas esas costumbres,
instituciones y la lengua castellana que hablan los pobladores de lo que ahora
se llama Euzcadi, sino de los ancestros celtas de estos pobladores no vascos,
vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses.
Al final Ekhaitz felicita a D.
Iñigo por lo bien que ha relatado la época medieval de la actual
Euzcadi y tan solo le reprocha que haya olvidado mencionar que los reyes de
Castilla y Aragón hablaban vasco:
no nombras, por ejemplo, que
los primeros reyes de Castilla y Aragón hablaban en vasco como hijos de
reyes de Navarra que eran, así como la mayoría de los habitantes
de Castilla y Aragón en los primeros años de andadura de estos
reinos (siglo XI, la población de habla latina en la zona pirenaica era
muy minoritaria y concentrada en los nucleos urbanos grandes),
Probablemente nunca sabremos de donde ha sacado Ekhaitz que los Reyes de
Castilla y Aragon hablaban vasco, porque no existe el menor indicio
histórico que avale semejante afirmación, y, por el contrario, la
totalidad de los documentos históricos legados por estos reyes desde los
mas remotos orígenes están en castellano. Probablemente la causa
de su desconcierto sea que las únicas versiónes de la historia
que conoce Ekhaitz son las ediciones vascas, donde además de ocultarse
los hechos y las fuentes originales, se desconoce tambien que el castellano es
lengua céltica. Según los vascos, el castellano es una lengua que
ha surgido directamente del latin, y probablemente sea esta la razon por la que
Ekhaitz cree que, puesto que el latin se hablaba en una zona muy minoritaria,
los reyes castellanos y aragoneses tenían que hablar vasco.
Querido Ekhaitz Arrikibar, aunque te lo oculten tus adoctrinadores, el castellano y los demás dialectos y lenguas españolas no vienen del latín sino del celtíco indoeuropeo, la influencia latina es común y no mayor de la que tienen las restantes lenguas provenzales europeas porque todas ellas, incluido el latin, tienen origen comun, y al igual que en el resto de Europa, en España la lengua nacional presenta diferentes matices fonéticos en función de las distintas provincias o regiones, pero ni esos diferentes matices fonéticos, ni las influencias mayores o menores de otras lenguas, modifican su raiz. El vasco por el contrario ni tiene raiz céltica ni tronco común con ninguna de las lenguas o dialectos españoles o indoeuropeos, aunque sí tiene claras y abundantes influencias de éstos, por lo que suponer que la lengua de los reyes castellanos era el vasco resulta disparatado hasta como hipótesis de trabajo, ya que no sólo no existe el menor indicio que permita suponerlo, sino que toda la realidad científica lo contradice.
El famoso Lauburu vasco, o "Cruz Vasca" como le llaman los nacionalistas
vascos, no solo no es vasco, sino que es el simbolo de sus mas acérrimos
enemigos, los celtas cantabros y sus aliados romanos, que combatieron contra
los pueblos "poenos" que invadieron España con la invasion cartaginesa,
a los que los celtas llamaba "vascos" en el area cantabra y los romanos
"montañeses" que significa lo mismo. Labara es la vieja palabra celta
por hablar, comunicar, de donde proviene "palabra" en español, que en
irlandes es "labhair" (hablar), en gaelico-escoces "labhradh" (hablar,
comunicar), en cornico "leveryas" (hablar, comunicar), en breton "lavar"
(palabra, manifestacion); esta funcion de comunicar era la que hacia el
estandarte "Labaro" de los cantabros en el campo de batalla, ante la
imposibilidad de hacer oir las ordenes con la voz en el fragor de la
batalla.
Los propios nombres de los reyes de Castilla, los de sus padres y los
de sus hijos y todos los testimonios, códices y crónicas desde
los primeros legados escritos, están en castellano que era su habla
nativa heredada de sus antepasados celtiberos.
No fui consciente de lo mucho que me identifico con mis antepasados
hasta que leí el relato histórico de Don Iñigo en este
foro, en donde expone con tanta claridad los hechos verdaderamente documentados
para rescatar nuestro legado ancestral de la predación vasca. Se
vé que a Don Iñigo le han querido hacer vasco por decreto-ley y
lo rechaza con contundencia, negándose a asumir una cultura que no es la
suya. Don Iñigo repudia como indeseable y extraña a sus
principios culturales, esa facilidad con la que los defensores de la llamada
cuestión vasca se complacen y acomodan en la mentira para
justificar hipócritamente la represión de la libertad y el crimen
contra la vida humana, con el objetivo de construir un país a su medida
en la nación de otros; Don Iñigo repudia como indeseable y
extraño a los principios de su cultura, esa forma cobarde de asesinar
por la espalda sin dar noticia ni mediar motivación ética, tan
extraña a las reglas y los valores de la caballerosidad y el honor de
nuestros antepasados celtíberos; Don Iñigo repudia como
extraño e indeseable a los principios de su cultura ancestral, ese
extraño cristianismo de los vascos tan diferente al nuestro, que les
permite justificar el asesinato, la tortura, el secuestro, por motivos
espúreos, y ese hábito cultural de mentir constantemente sin
rubor ni remordimiento, que pone de manifiesto que la etnia vasca
terminó adoptando nuestra religión por motivos circunstanciales y
no culturales, que es la razon comun por la que cada pueblo elige la
religión que le es propia o más afín a sus convicciones y
principios culturales. No soy especialmente religioso ni practicante pero mi
identificación con el cristianismo nace directamente del legado cultural
de mis antepasados, al contrario que en los vascos, que llamaban Guiristino (
Cristiano ) a los españoles o europeos de origen, palabra vasca de la
que viene el actual apodo ' guiri ' que se sigue usando en muchas zonas de
antiguo paisanaje de origen bereber o morisco para denominar a los turistas
europeos. Hoy los vascos son mas practicantes que nadie y consagran muchos
sacerdotes, pero siguen careciendo de lo esencial que es la convicción
cristiana. Nuestros ancestros celtiberos nos legaron los principios del honor,
la lealtad, el respeto a la vida, la caballerosidad, etc., valores que muchos
ridiculizan y otros ofenden, pero que afortunadamente están presentes en
nuestro legado ancestral, que no es, ni se parece, al de los vascos.
Entre toda la poblacion morisca asentada en España a lo largo de los siglos, para muchos demasiado numerosa y bastante extendida por el territorio, los vascos solo fueron los que vivieron con mayor aislamiento del entorno. Tanto a los nuevos inmigrantes, como a los que a pesar del largo tiempo transcurrido siguen careciendo aún de sentimiento de arraigo hacia nuestro país y nuestra cultura común, que fue la de los reyes de Castilla y Aragón (incluída en ésta Cataluña), va dirigido el nuevo concepto de patriotismo constitucional, tan innecesario para quienes nos identificamos con nuestras raices españolas, como imprescindible para todos los que se siguen sientiendo apátridas dentro de España y alimentan pretensiones de conquista territorial en pleno SXXI aprovechando la ventaja de oponer a sus practicas brutales y violentas, las garantías de seguridad personal que les ofrece nuestra democracia.